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La contratación en el sector de las instalaciones deportivas

Este mes de marzo entra en vigor la nueva Ley de Contratos del Sector Público. A pesar de que este es un tema menos relacionado con la gestión del día a día como el marketing, profesionales, tecnología o gestión del cliente, no deja de ser uno de los ámbitos de trabajo más importantes y sobre el que se sustentan los modelos de negocio de muchas empresas del sector deportivo.

Por: Jorge García, miembro del Grupo IGOID.

La entrada en funcionamiento de esta nueva Ley afectará a empresas de equipamientos deportivos, constructoras, cadenas de centros fitness o empresas de tecnología e innovación. Por ello, se aprovecharán las siguientes líneas para reflexionar sobre los principales cambios e implicaciones que podría tener en la construcción de instalaciones deportivas y en lo que venimos conociendo como gestión indirecta, así como el papel del gestor deportivo en todo ello.

Muchas de las cosas que habían dado dolores de cabeza a los gestores deportivos en la revisión de este tipo de contratos se presentan ahora mucho más claras, pero como contrapartida, muchas herramientas que hasta ahora agilizaban trámites se han visto limitadas.

Concesión de servicios

El primer punto a destacar es la matización del famoso contrato de gestión de servicios, lo que venía a formalizar una gestión indirecta, pasando ahora a llamarse concesión de servicios. El problema en este caso, lo cual afecta a deporte, es que en muchas veces se le llamaba gestión indirecta a un contrato que a efectos prácticos no lo era, porque no existía suficiente riesgo operacional. Por tanto, la típica clasificación a la que estamos acostumbrados (concesión, gestión interesada, etc.) desaparece, y ahora será necesario que en la información del expediente aparezca claramente si existe o no cesión del riesgo, y eso se explica tanto en términos económicos como en las características del servicio, y sobre esto último, debe responder principalmente el técnico deportivo.

A partir de ahora, el hecho de que un servicio público se planifique, gestione y preste directamente por una empresa o entidad privada, no conllevara una gestión indirecta, cosa que actualmente está ocurriendo en muchos casos. Por ello surge la duda, una concesión de una instalación deportiva en la que la administración cubre el déficit hasta una determinada cantidad, ¿dejaría de ser gestión indirecta?. Creo que será difícil acostumbrarnos al nuevo lenguaje.

El valor estimado del contratos

Dicho riesgo debe venir acompañado de una proyección del servicio que se va a prestar en la concesión, lo cual nos lleva al siguiente problema, el valor estimado del contrato. En los contratos de obra, suministro y servicios este dato es bastante claro. Sin embargo, en el caso de gestión indirecta es posible encontrar multitud de variantes si nos paramos a leer pliegos y expedientes. Cabe destacar que durante una búsqueda rápida, se encuentran casos de expedientes de concesión anulados desde el anuncio, dado el presupuesto no estaba bien valorado, y por tanto, se estaba utilizando un procedimiento que no encajaba con el tipo de contrato real.

En la nueva Ley se distingue claramente una nueva sección donde se habla de presupuesto del contrato, valor estimado y precio. Se constata mucho más lo que ya se sabía, y que sin embargo, tras tantos años, era imposible ver un consenso entre los procesos de contratación. En unos vemos que el valor estimado es el canon de la empresa al ayuntamiento, en otros que la ayuda del ayuntamiento a la empresa, en otros el precio de la obra y en otros la cifra de negocio en la duración total de la concesión.

En este sentido, el texto principal cambia poco, pero será más frecuente empezar a ver contratos de grandes concesiones de centros deportivos valorados por el total de cifra de negocio o ingresos obtenidos durante 30 o 40 años, por lo que el valor estimado de estos contratos fácilmente se disparará en muchos casos por encima de los 100 millones de euros. Esto dará una nueva dimensión al deporte público, y seguramente será objeto de un mayor seguimiento y atención mediática.

Contratos de soluciones tecnológicas

Por otro lado, el contrato negociado sin publicidad por cuantía desaparece, pero no por ello deja de existir. Ahora se aclaran los términos y aparece su uso ante diferentes situaciones, por ejemplo tecnológicas, en los que no haya competencia o exista exclusividad. Por tanto, puede ser que se empiecen a observar contratos de soluciones tecnológicas en instalaciones deportivas que ahora utilicen esos argumentas para utilizar este procedimiento. Independientemente, el propio proceso negociado normal deberá estar a la orden del día en muchos contratos de suministros y servicios, dada la necesidad de desarrollar herramientas tecnológicas no existentes en el mercado para satisfacer las necesidades de los grandes centros deportivos, en su afán por lograr una mayor conectividad con el cliente.

La presentación de las ofertas

También se reduce el contrato menor de servicios de 18.000 € a 15.000 €, y se aumentan las necesidades de justificación y transparencia. Esto sin duda limitará mucho este tipo de procedimientos, por lo que para mantener la operatividad y rapidez probablemente se pasará a procedimientos negociados con publicidad y al nuevo abierto simplificado. Y es que no todo ha sido limitar estos contratos más flexibles, pues con dicho procedimiento abierto simplificado se abren nuevas posibilidades.

Este procedimiento está limitado a 2.000.000 € para obras y 100.000 € para los demás. Este proceso permite acelerar la contratación a un mes, e incluso hay una versión más reducida que limita a sólo de 5 a 10 días la presentación de las ofertas. Su reducción de tiempo se basa principalmente en el tiempo de presentación de las ofertas y en que dan la posibilidad de que únicamente haya un sobre si todos los criterios son objetivos.

Criterios de valoración

Con ello vamos al último punto, y puede ser que uno de los más interesantes, los criterios de valoración. Queda patente que el objeto de valoración de los contratos es la relación calidad-precio, y mantiene la obligación de incluir más de un criterio en las concesiones. Además, el precio ya no será el criterio que siempre se debe incluir y se podrán utilizar criterios relacionados con los costes, entre los que deja abierta la opción de planteamientos basados en la rentabilidad.

Por tanto, será posible ver procesos de contratación con criterios novedosos o no vistos anteriormente en ligar del precio, lo que podría fomentar la competencia. Sin embargo, cuando se siga utilizando el precio, no se ha intentado delimitar las fórmulas a utilizar para su valoración. En un principio, mientras la mejor oferta tenga la mayor puntuación y la fórmula sea lineal, todo vale. Creo que el sector todavía no es consciente de la gran variación de la importancia de los criterios en función de la fórmula escogida para el precio, y la gran influencia que podría tener en las contrataciones, pero eso es otro tema de debate.

Con este artículo se ha intentado hacer un rápido resumen de las novedades, y los aspectos que debe tener en cuenta el gestor deportivo de forma específica. Se dejan pendientes muchos más puntos y detalles a tratar sobre este tema, pero que será mejor ir viendo conforme se vaya experimentado en este nuevo escenario.

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