Inicio Actualidad La igualdad en el deporte se escribe con M de mujer

La igualdad en el deporte se escribe con M de mujer

Una ex deportista, una licenciada en económicas y una catedrática; todas ellas profesionales de éxito que han logrado romper el “techo de cristal”. Tres mujeres que se han hecho a sí mismas en un sector, el deportivo, dominado aun, a día de hoy, por los hombres.

Luchadoras, creativas y apasionadas de sus respectivos trabajos, no han querido perder la oportunidad de demostrar su valía al mundo y hacerlo con sus mejores armas. Ellas son las protagonistas de este reportaje que publicamos coincidiendo con en el Día Internacional de la Mujer, en el que abordamos el papel femenino en el deporte.

Han pasados muchos años desde que la mujer se incorporó por primera vez al mercado laboral. Algunos historiadores hablan de la Primera Guerra Mundial y sobre todo de la segunda, como épocas clave de este cambio. En el deporte de élite, su introducción no fue mucho más temprana. Los primeros Juegos Olímpicos en abrir las puertas a las féminas datan de 1900 y su participación se limitó única y exclusivamente al golf y al tenis.

La brecha salarial

Esta apertura en cuanto a género no parece haber adelantado mucho en el terreno económico. Precisamente es en la élite del tenis, donde encontramos a la mujer deportista que más dinero ganó en 2017. Serena Williams, se embolsó según publicaba la revista Forbes, 27 millones de dólares. Pero esta cantidad la colocaba tan solo en el puesto 51 del mundo, siendo además, la única mujer en la lista de los cien deportistas que más facturaron – el primero fue el jugador del Real Madrid, Cristiano Ronaldo, con 93 millones de dólares -.

Una brecha salarial que no parece conocer el significado de la evolución: “Muchos hombres pueden hoy en día vivir del deporte; tanto los del fútbol, como del baloncesto y del balonmano, mientras que pocas mujeres de estas mismas disciplinas pueden vivir de ello y en mi época todavía menos. De hecho, yo para hacer deporte aún tenía que poner dinero”, explica Matzalen Laskibar, ex deportista y gerente de Emetsport.

“las mujeres siempre, en los premios, en todo, hemos y seguimos cobrado mucho menos.”

Para Laskibar, la brecha salarial está muy clara y “quien no se atreva a decirlo en alto es porque tiene miedo o porque se guarda algo”, y añade: las mujeres siempre, en los premios, en todo, hemos y seguimos cobrado mucho menos. Poco del dinero de los patrocinios llega a las deportistas, que son al final las que están verdaderamente haciendo el esfuerzo”.

La implicación de las instituciones Una batalla, la de equiparar los salarios, que según Leonor Gallardo, catedrática de la Universidad de Castilla-La Mancha y gerente del grupo de investigación IGOID, deben lidiar tanto el Gobierno como las Federaciones: “El sector deportivo necesita un salto. Está estancado en todos los ámbitos. Se sigue haciendo lo mismo que hace 30 años”.

Esta situación, según Gallardo, podría resolverse con un mayor protagonismo de la mujer en estas instituciones: “En el mundo del deporte veo a la mujer política muy débil y considero que su papel en la toma de decisiones debería ser más relevante”.

Para la gerente de Emetsport el camino de la igualdad en el mundo del deporte es “totalmente sangrante”: “El poder está en manos de quién está y es normal que cueste soltarlo. ¡Cuántas deportistas estamos teniendo tan exitosas y que son ignoradas!”

El rol de la mujer en la gestión deportiva

Pero si nos adentramos en el mundo de la gestión deportiva, tampoco parece ser mucho más alentador. Tanto Matzalen Laskibar, como Leonor Gallardo y Mª Ángeles de Santiago, gerente de Management around Sports, coinciden en el esfuerzo que les ha supuesto llegar a alcanzar sus actuales posiciones: “Nunca me he sentido menospreciada por ser mujer, pero sí que he tenido que trabajar más que un hombre para demostrarlo”, afirma Mª Ángeles de Santiago.

“son pocas las mujeres que estén dispuestas a sacrificar parte de su vida personal.”

De Santiago, dice no considerarse partidaria de la discriminación positiva, pero sí de la “normalización del mundo de la empresa para que hombres y mujeres tengan las mismas oportunidades de ascenso”. Aun así, lamenta que hoy en día sean pocas las mujeres que estén dispuestas a sacrificar parte de su vida personal para llegar al éxito profesional.

Una realidad social y cultural que refleja la Encuesta de Población Activa 2016 en la que se determina que un 6,7% frente a un 0,6% de hombres, no trabaja porque se ocupa del cuidado de los niños, ancianos y personas dependientes. Además, el 18,4% alega “otras obligaciones familiares personales”.

Un futuro por delante

Pese a estas dificultades, todas ellas coinciden en las posibilidades de la mujer para liderar el cambio: “El cambio empieza por nosotras y debemos estar convencidas de ello”, asegura Leonor Gallardo.

Así lo considera también Mª Ángeles de Santiago: “Las mujeres tenemos un potencial clarísimo y hay que sacarlo, aunque nos cueste. Muchas mujeres estamos ahí para ayudarlas en lo que haga falta”.

“Siempre seguiré en este sector, porque es el que me apasiona, me encanta mi trabajo, soy una privilegiada. Es importante que las deportistas sepan que existen la gestión y que las mujeres podemos ocupar esos puestos”, concluye Matzalen Laskibar.

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