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La excelencia en el diseño de una instalación deportiva

Aunque no existe un “decálogo” de cuestiones a tener en cuenta para trabajar el diseño de una instalación deportiva, sí que hay ciertas premisas que un técnico debe ofrecer a su cliente.

Por: José Fernando Muñoz, arquitecto de instalaciones deportivas – bm2 (www.bm2.es).

Diseño de una instalación deportiva.

En el diseño de una instalación deportiva, de entrada, resulta imprescindible la configuración de un equipo multidisciplinar, así como la presencia de un gestor deportivo. Éste, a nuestro parecer, es una figura olvidada en la gestión de proyectos (especialmente en las instalaciones públicas) y necesaria porque él, mejor que nadie, conoce las necesidades del centro que después tendrá que gestionar, así como las características de su público objetivo.

Además, para cualquier técnico es fundamental y necesario, antes de comenzar un diseño de un proyecto, tener todos los “inputs” posibles, aportando también él su conocimiento y experiencia previa al respecto. Ese diálogo previo y sinergias entre profesionales se antojan imprescindibles. A partir de ahí, el seguimiento de la evolución del proyecto por parte de ese equipo de trabajo perfeccionará el diseño inicial para que el producto final sea lo más adecuado posible a la demanda real y al lugar concreto.

La implantación de la marca

Implantar adecuadamente una determinada marca en un proyecto es una tarea necesaria. Para ello hay que “empaparse” de ella antes de nada, y de nuevo nos referimos a la necesidad de creación de equipos de trabajo con profesionales de toda índole (interioristas, especialistas en MK, economistas, ingenieros, arquitectos, gestores…), donde intercambiar conocimientos que sumen al proyecto. Lo que una marca pretende transmitir debe ir acorde con el diseño, de modo que tanto en el local en su conjunto como en cada uno de sus rincones se perciba y “respire” con claridad.

En cualquier caso, también resulta importante tener en cuenta que muchos centros deportivos podrán ser hoy de una marca y mañana de otra, por lo que deben ser suficientemente versátiles y flexibles en su concepción para ahorrar costes. De ahí que el “brandscaping” (que el espacio refleje los valores de la marca) debe ser tenido en cuenta siempre dentro de estos límites, al menos ese es nuestro parecer.

Principales demandas

Las principales demandas de los clientes se centran normalmente en una combinación de dos factores, habituales por otro lado en cualquier proceso productivo: tener la mayor calidad al menor precio posible. Suele suceder en el ámbito del cliente privado, que habitualmente tiene perfectamente estudiado su modelo de negocio y, con él, su marca, perfil de cliente y producto a comercializar. En el caso de las administraciones públicas, estas cuestiones suelen diluirse un poco más porque el fin suele ser más el de facilitar un determinado servicio a la población que no tanto un producto más o menos rentable.

Errores más frecuentes

Dejar al técnico que redacta el proyecto “solo ante el peligro” no es la mejor opción, en contraposición a todo lo hasta ahora aquí expresado. La experiencia nos dice que, en la mayoría de los casos en los que los proyectos han venido “dados” por un organismo de un estadio superior, no suelen ser del agrado del gestor ni del usuario.

Por otro lado, abundan las instalaciones con programas muy encorsetados por determinados “modelos” que han hecho de los edificios unos contenedores excesivamente rígidos y con poca capacidad de adaptación a la evolución de las tendencias deportivas. La falta de un informe de viabilidad previo también es habitual, que incluya al menos un estudio de mercado, un avance de plan de comunicación, una propuesta de programa deportivo y un plan económicofinanciero al menos a cinco años vista.

Iluminación y sonoridad

La iluminación natural es prioritaria, siempre que sea posible. Aun cuando los sistemas actuales de iluminación artificial son muy eficientes, el usuario siempre agradece la iluminación directa del exterior. Además, si tiene una buena orientación (sur o cercana a ella), favorecerá la atemperación del ambiente en épocas de frío. Por el contrario, deberá protegerse de la radiación directa en verano, reduciendo ambas cuestiones los costes energéticos de manera significativa. La sonoridad de los espacios es vital como medida del confort del mismo. Suele figurar en el “debe” de las instalaciones (y de muchos locales de pública concurrencia en general) e influye en la percepción de calidad por parte del usuario de un determinado espacio.

El uso de materiales absorbentes (especialmente techos y suelos) resulta más que recomendable. Por supuesto, el aislamiento acústico general con respecto a los vecinos colindantes debe estar más que controlado desde el proyecto, pues un centro deportivo suele ser emisor de un alto nivel sonoro.

Materiales

Para todo ello, deben buscarse materiales que tiendan a un mantenimiento nulo, ya que ese coste será recurrente en los centros deportivos en caso contrario. Además, y puesto que la sostenibilidad medioambiental es una cuestión que debiera estar ya más que implantada en nuestras conciencias, el ciclo de vida de los mismos (extracción, producción, transporte, puesta en obra y “deconstrucción”) debería ser el de menor impacto posible.

De este modo, y aunque cada material será más o menos recomendable en función de variables como cercanía de la producción, eficiencia de los cálculos concretos, prestaciones mecánicas, etc., resulta a priori más favorable el uso de maderas, materiales cerámicos y pétreos y pinturas ecológicas, mientras que deben evitarse en general los plásticos y sus derivados.

Proyecto Centro Deportivo bnfit Puerto de Cádiz realizado por bm2.

Energéticamente eficiente

Para que el centro cumpla con los parámetros de eficiencia energética requeridos, existen dos tipos de “medidas”: las denominadas “pasivas”, que actúan sobre la demanda del edificio y responden principalmente a su concepción desde el proyecto, y las “activas”, que focalizan su acción en el rendimiento de los distintos sistemas e instalaciones del edificio (iluminación y climatización principalmente). Estas últimas, con la simple aplicación de la normativa vigente y tecnología apropiada, suele estar prácticamente garantizada en cualquier proyecto.

Sin embargo, las medidas pasivas son para nosotros más importantes, por cuanto se vinculan a un correcto diseño en cuestiones de orientación, ventilación e iluminación naturales, versatilidad y polivalencia de espacios, adecuación de volúmenes de climatización, reducción de estancias “no útiles”, etc., características todas ellas que deben pensarse para que el edificio perdure en el tiempo más allá de evoluciones tecnológicas propias de las medidas “activas”, que sí permiten actualizaciones menos costosas.

La combinación perfecta entre diseño y tecnología

La formación permanente es primordial, de modo que el diseño, además de estar correctamente integrado en el entorno y optimizado en cuanto a espacios y volúmenes, esté también adecuado a las últimas novedades en materia de gestión integral de la instalación deportiva, entendiendo por ello no solo lo definido como medidas “activas” en el punto anterior, sino también con la posibilidad de control automatizado de las instalaciones, que a la postre redunden en un mayor ahorro energético y de recursos (climatización, depuración, iluminación, control de accesos, etc.).

En definitiva, modelar una instalación eficiente en todos los sentidos, sin dejar por ello de ser un edificio amable con el usuario y con propuestas arquitectónicas interesantes y novedosas, siempre en el marco de una inversión contenida. En estos últimos años los centros se han hecho principalmente más eficientes. La crisis económica, que ajustó las inversiones al mínimo también provocó que, aquellas que finalmente tuvieron salida, estuvieran muy bien estudiadas y planificadas.

No obstante, realizar un correcto estudio de viabilidad previo por cada instalación sigue siendo la asignatura pendiente, ya que no todas las decisiones de acometer nuevos proyectos vienen amparadas y refrendadas por trabajos científicos que establezcan correctamente la necesidad concreta de un determinado ámbito de la población.

 

 

 

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