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Formación: el debate de los profesionales del deporte

Robert Usach, Dir. Académico ESHI

La formación en el ámbito de la actividad física y el deporte es un campo muy debatido en diversos foros, existiendo mucha controversia de opiniones, así que en este artículo intentaremos aportar un poco de luz y sentido común.

Primero hay que ser honestos y admitir que por un lado están “los títulos” y por otro lado están “los conocimientos”, y que desgraciadamente, los primeros no siempre aportan los segundos.

Toda formación va asociada a un título, certificado o diploma, pero el argumento esgrimido por muchos defensores de la “Regulación Profesional” (necesaria e imprescindible) son los “Títulos Oficiales”, es decir, aquellos que legalmente permiten trabajar. Desgraciadamente, en España no hay consenso sobre este tema, y diversas comunidades autónomas han legislado en este aspecto. La primera fue Cataluña, que personalmente es la que mejor conozco (Ley 3/2008 del 23 de abril) y nos puede servir de ejemplo, pues ha sido el referente para las siguientes que han venido.

Ejercer en Cataluña

A priori, en Cataluña solo pueden trabajar en el ámbito del deporte (incluye actividad física, entrenamiento, deporte escolar…) aquellos que estén en el Registro Oficial de Profesionales del Deporte de Cataluña (ROPEC), y para entrar en el ROPEC, a parte de estar formado en primeros auxilios y tener un seguro de responsabilidad civil contratado, debes ser Licenciado (o Graduado) en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte (CAFyD) o tener el Ciclo Formativo de Grado Superior (CFGS) en Animación de Actividades Físico-Deportivas. Esas 2 son las “Titulaciones Oficiales” para ejercer una profesión del deporte.

Pero…, también existen las medidas flexibilizadoras, que, mediante formación y/o experiencia, se pueden acreditar las competencias para realizar algunas de las profesiones del deporte (acondicionamiento físico en sala polivalente, con soporte musical…), para ello no hay “Titulaciones Oficiales”, si no que se deben cubrir unos contenidos especificados con horas de formación y/o experiencia. Por lo que, las formaciones que no otorgan un “Título Oficial” no son tan inútiles como algunos pretenden vender.

“Las Titulaciones Oficiales son tan generalistas que no capacitan realmente al alumno.”

Además, se añade el problema que ambas “Titulaciones Oficiales” son tan generalistas que no capacitan realmente al alumno para el desempeño profesional concreto, y aún estar legalmente amparados, estos alumnos acaban buscando formaciones específicas para prepararse para el puesto de trabajo real.

Consejo para los alumnos

Informarse de la situación de cada comunidad autónoma para cumplir con los requisitos legales (Títulos Oficiales, acreditación de competencias…). Una vez cubiertos legalmente, buscar formaciones específicas y de desarrollo profesional (la formación debe ser un proceso continuo a lo largo de toda la vida profesional, especialmente en nuestro sector).

Consejo para los centros que imparten “Títulos Oficiales”

O bien colaborar con centros de formación específica y continuada para cubrir las necesidades reales del alumno; o bien actualizar su plan de carrera en base al mercado laboral y el futuro profesional del alumno. Pero reivindicar que “lo suyo” es lo único “oficial” ni es totalmente cierto, ni es nada honesto con las necesidades de formación del alumno.

Establecer puentes entre los diferentes niveles formativos es sin duda la mejor estrategia para ofrecer una formación completa y orientada a las necesidades del alumno.

 

 

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