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El poder de la automotivación en el trabajo

Cada día son más las personas, que buscan un trabajo que les haga tener ganas de levantarse por la mañana, un trabajo que les permita crecer, y además cubrir sus necesidades. En definitiva, estar motivados en el trabajo. Y eso, ¿cómo se consigue?

Empezamos por el principio. ¿Qué es motivación? Motivación significa literalmente motivar una acción. Proviene del latín motivus, movimiento y el sufijo –ción (acción y efecto). A su vez proviene del verbo movere, que significa mover.

Hace unos años un artículo en el “Academy of Management Review” se hacía eco del vacío que existe desde el siglo pasado en cuanto a teorías de motivación humana. A pesar de lo mucho que ha cambiado el mundo, las teorías de la motivación que siguen vigentes datan de los años 50.

Aunque también cabe la posibilidad de que éstas se hayan malinterpretado, porque de lo que no cabe duda es que las estrategias puestas en práctica para motivar no acaban de tener el éxito deseado, al menos al juzgar por los siguientes datos.

7 de cada 10 personas no está comprometida

Según Herzberg, 7 de cada 10 personas no está comprometida, es decir, no se siente motivada en su trabajo. De hecho, en uno de los últimos artículos de Frederick Herzberg, “One more time: How do you motivate employees?”, parece perder la paciencia y repetir de una vez por todas, qué motiva a los empleados ante la evidencia de que sus teorías no habían penetrado totalmente en los lugares de trabajo, al menos al juzgar por la extraordinaria atención dirigida a la compensación que según la teoría de los dos factores de la motivación de Herzberg corresponde a factores higiénicos.

En síntesis y a riesgo de resultar reduccionista, su teoría está basada en una dicotomía
observable: las cosas que generan satisfacción y motivan en el trabajo son sustancialmente distintas de las cosas que generan insatisfacción. Sus teorías datan de los años 50, pero han sido validadas recientemente por la Universidad London School of Economics, alma mater de 11 Premios Nobel en Economía, donde un grupo de investigadores revisaron 51 estudios de programas que pagaban bonos e incentivos y la conclusión principal fue que: “Consideramos que los incentivos económicos pueden resultar en un impacto negativo sobre el desempeño general”.

La motivación es un asunto personal e intransferible

Al profundizar en las investigaciones de Herzberg, nos sorprendió el uso de un extraño
concepto que hemos traducido al español como PEET (Patada en el Trasero), y que aparece con bastante recurrencia: KITA. Es un acrónimo tal vez políticamente incorrecto: “Kick in the Ass” que Herzberg utiliza para definir los métodos menos ortodoxos y ya por suerte en muchos países ilegales de conseguir que las personas hagan lo que se les pide utilizando el castigo: es el KITA negativo, el palo, el ‘push’. Sin embargo él se refiere también al KITA positivo, para referirse a la zanahoria, al ‘pull’. Por ser ambos extrínsecos, y por lo tanto, no motivan, solo reducen la insatisfacción.

Una revisión general a los factores higiénicos extrínsecos que incluyen: políticas de empresa y administración, supervisión, relación con el jefe, condiciones de trabajo, salario, relaciones con compañeros, vida personal, posición y seguridad. Y a los factores motivadores intrínsecos que incluyen: crecimiento, progreso y carrera, responsabilidad, el trabajo en si mismo, reconocimiento y logro. Según Herzberg a pesar de que están relacionados, ambos tipos de factores operan independientemente.

La conclusión a la que llega es que la motivación no puede implantarse como un chip, ni generarse externamente, en el mejor de los casos puede alimentarse, pero viene a ser algo así como una llama interna, que la empresa puede mantener, pero que es autogenerada e intrínseca, como se suele decir comúnmente: ‘las personas vienen motivadas de casa’. En otras palabras parecería ser que la función de los jefes y del lugar de trabajo no es la de motivar, sino la de no desmotivar, lo cual no quiere decir que no deban existir unos mínimos que garanticen la motivación y que creen el entorno para crecer.

Atomotívate para crecer en la era digital

Cuanto te plantees cambiar tu mentalidad y tu forma de pensar respecto a tu motivación,
recuerda que implica salir de tu zona de confort, y por lo tanto que levantarte de la zona de confort para crecer, sabes que dolerá. Recuerda que es mejor tener esas agujetas que deja el ejercicio cuando no se tiene el hábito, que el dolor de heridas de una lucha innecesaria.

Una de las causas principales de bajas laborales, una de las enfermedades del siglo XXI es la depresión caracterizada por una ausencia de motivación, por ello, uno de los mejores antídotos es cultivar la automotivación. Para eso debes desarrollar lo que denomino la Actitud de Crecimiento, significa pensar que todo puede aprenderse y todos podemos cambiar.

Siempre y cuando cambiemos nuestra forma de pensar, nuestra forma de hablarnos a
nosotros mismos, y para automotivarte debes desarrollar una actitud de crecimiento en lugar de la muy extendida actitud limitante, de anti-crecimiento.

Como decía Margaret Thatcher:“Cuida tus pensamientos porque se convierten en palabras. Cuida tus palabras porque se convierten en acciones. Tus acciones porque se convierten en hábitos. Tus hábitos porque se convierte en tu carácter. Y cuida tu carácter, porque se convierte en tu destino. Nos convertimos en lo que pensamos”.

El mantra de los 5 consejos

Te damos 5 consejos a repetir como mantras, que harán crecer tu automotivación si se acompañan de una actitud positiva:

1. Todo es mejorable

Intenta pensar que ¡Mi inteligencia, personalidad y carácter pueden crecer! El potencial de una persona es incalculable y las etiquetas que nos ponen, o nos ponemos no nos definen. Siempre da lo mejor de ti mismo, no te conformes y pienses “esto ya es suficiente”, siempre piensa ¿es realmente mi mejor trabajo. Se trata de cultivar una actitud de aprendizaje continuo.

2. Abrazo lo nuevo

Ante una situación cualquier piensa siempre “Voy a alcanzar lo máximo de mí mismo,
arriesgarme y aprender. ¡Que vengan a mí los desafíos!” evita buscar siempre parecer inteligente en cada situación y demostrar lo que vales una y otra vez, de esa forma nunca te arriesgarás para evitar equivocarte, limitando tus posibilidades de crecimiento.

3. Lidio con los errores para aprender

Cómo se gestiona un error en la era digital es la mejor forma de predecir los éxitos futuros, y para eso el primer paso es huir de la culpa y pensar “esta acción falló”. “Intentaré esforzarme más la próxima vez”. Evitando etiquetas radicales como “Soy un fracasado” (ataque a la identidad) “Soy un idiota”. Sobretodo ante una situación que supone un desafío, persistir a pesar de los contratiempos. En lugar de evitar los desafíos, ponerse a la defensiva ó rendirse fácilmente. Aprender de la crítica. ¿Cómo puedo mejorar? En lugar de ignorar la crítica constructiva y buscar sólo los halagos.

4. Celebro el éxito de los demás

Busca las lecciones y la inspiración en el éxito de los demás en lugar de sentirse amenazado por el éxito de los demás. “Si el otro tiene éxito, entonces yo fracasé”. Aléjate de la comparación con los demás para definir tu propio éxito. Celebra los éxitos de los demás como si fueran propios y aléjate de la tiña de la envidia. Por eso debes seleccionar muy bien de quien te rodeas, conviene hacerlo de personas positivas.

5. Consigo mis objetivos y los de mi trabajo

Dedica tiempo a definir tus objetivos en la vida, y en el trabajo, asegúrate que tu empresa está alineada con los tuyos. Debes asegurarte de encontrar una empresa cuyos valores estén alineados con los tuyos, y que al crecer te ayude a crecer. Marca tus objetivos y empieza poco a poco. Tu trabajo debe ser una parte significativa de tu vida.

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