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Los Sistemas Complejos Dinámicos y el entrenamiento

Las ciencias que estudian el comportamiento motor del ser humano, durante décadas, han tratado de entender cómo funcionan los diferentes sistemas que lo componen para luego tratar de “unir las partes” y lograr un entendimiento global.

Sistemas Dinámicos Complejos.

Así, estudiamos el sistema nervioso, el muscular, el de obtención de energía, el osteoarticular…, y luego tratamos de unir estos conocimientos a la hora de hacer nuestras propuestas de entrenamiento. Pero en esto del movimiento y el ser humano, el todo es más (mucho más) que la suma de las partes.

La neurociencia en los últimos años, nos está abriendo un nuevo horizonte en el entendimiento del movimiento, en comprender cómo aprendemos a movernos mejor y cómo mejoramos nuestra capacidad funcional.

Quizás la principal diferencia es que empezamos a entender el ser humano como un Sistema Dinámico Complejo y estamos dejando atrás un entendimiento quizás demasiado simplista de nuestro organismo.

El ser humano es “dinámico” en cuanto a que se ADAPTA continuamente a las relaciones que genera con su entorno, que aprende y se relaciona a través de él. El término “complejo” señala que esta respuesta adaptativa está modulada por múltiples variables biopsicosociales. Es decir, que mis adaptaciones agudas y crónicas a un entrenamiento (o a cualquier cosa) van a estar influenciadas por aspectos como el stress sufrido por mis tejidos (bio), si me pelee con mi novia por teléfono antes de entrenar (psico) o si le he ganado haciendo flexiones a mis compañeros de grupo de entrenamiento (social).

La Teoría de los Sistemas Complejos

La Teoría de los Sistemas Complejos, se basa en entender la estrecha relación entre los 3 componentes que “provocan” que el movimiento “emerja” de una u otra manera: Estado del sistema, Tarea y Entorno.

Estado del Sistema

Se refiere principalmente a la capacidad motora percibida por el sistema en ese instante. El nivel de fatiga, el stress de mis tejidos, mi estado emocional, mi capacidad muscular, por ejemplo, determinarán qué posibles configuraciones neuromusculares son valoradas por el sistema como posibles alternativas para tener éxito en la tarea, dentro de aquellas que su aprendizaje motor le ha permitido dominar y en relación directa a su memoria motriz (es decir, las experiencias previas parecidas y qué grado de éxito consiguieron en función de la elección del movimiento).

La Tarea

Marcará el objetivo y el foco de atención sobre el que el sistema centrará su atención, y sus características volverán a determinar las diferentes posibilidades de movimiento que el sistema se plantea como posibles soluciones para conseguir su objetivo, dentro de las que su capacidad motora en ese instante le permite generar. Aspectos como si tengo tiempo límite para realizarla, la dificultad motora, la existencia o no de rival, etc., filtrarán las posibles respuestas.

“El sistema varía continuamente la configuración muscular de manera ‘intencionada’, buscando diferentes soluciones a un mismo problema”

El Entorno

La información que llega del Entorno, (posición del rival, movimiento de los jugadores, instrucciones del entrenador o el entusiasmo de los aficionados…) filtrará todavía más esas posibilidades, situando a unas por encima de otras en la escala de preferencias del sistema en la resolución de esa tarea concreta, en ese entorno concreto y con la capacidad en ese instante.

La retroalimentación continua de estos tres elementos provoca que el SISTEMA determine definitivamente la secuencia neuromuscular que va a utilizar para tratar de alcanzar el éxito en la tarea, que se AUTOORGANICE para dar la mejor respuesta posible, la más eficiente en relación a la información que percibe. Observará el resultado y APRENDERÁ para en el futuro poder dar una respuesta mejor y más rápida.

Aprendizajes significativos

Esto, que puede parecer algo farragoso y complejo es más simple de lo que parece. Un niño, cuando aprende a caminar durante sus primeros años, es un sistema en estado continuo de aprendizaje significativo. Dedica horas y horas a explorar las posibles relaciones de su organismo con su entorno, qué posibles respuestas existen a las demandas de este, cuáles son más eficientes y qué tipo de sinergias entre los diferentes elementos del sistema son beneficiosas para dar las mejores respuestas en función del contexto y la situación percibida.

Y lo hace a través del juego, del descubrimiento autónomo, de la variabilidad y de la observación de los resultados, del foco de atención externo… Aspectos y variables que en un futuro próximo entenderemos como esenciales para que los entrenadores puedan diseñar estímulos de entrenamiento que permitan un aprendizaje significativo y específico.

No hay ningún elemento externo (un entrenador, por ejemplo) y ni siquiera interno (cerebro) que decida el programa motor ideal. El movimiento emerge de manera auto organizada en función de la percepción del entorno y las características de la tarea que en él desarrollamos. Además, el sistema parece que varía continuamente la configuración muscular de manera “intencionada”, por muy parecida que sea la situación, buscando diferentes soluciones a un mismo problema para mejorar su capacidad de adaptarse al medio (rendimiento) y de repartir el stress entre sus diferentes componentes (prevención de lesiones).

La ciencia posee profundas evidencias que sugieren unos entrenamientos que tengan en cuenta cómo funciona nuestro organismo, cómo se relaciona con el entorno y qué herramientas tenemos para potenciarlo. Estamos seguros que entender estos conceptos cambiará en profundidad vuestras propuestas e intervenciones con todo tipo de clientes y deportistas. Y sobre todo, mejorará los resultados obtenidos y la adherencia a vuestros servicios.

 

 

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