Inicio Club del mes Del teatro al gimnasio sin perder el glamour de los ’20

Del teatro al gimnasio sin perder el glamour de los ’20

El que fuera el emblemático Teatro Arenal de Madrid, originario de 1923 y ubicado a escasos metros de la Puerta del Sol, es ahora un centro deportivo de alto standing que Esebé Interiorismo ha transformado para el Grupo Altafit con la ayuda de Gerflor, experto desde hace más de 70 años en soluciones globales para pavimentos.

Myst Gym Club, antiguo Teatro Arenal de Madrid.

Bajo el nombre MYST Gym Club, el estudio -con la diseñadora Susana Brogueras a la cabeza- ha proyectado un espacio completamente renovado que, desde su inauguración y con un total de 2.100 m², se ha convertido en toda una referencia para el sector.

A través de una imagen nada habitual para clubes deportivos, el espacio busca la magia, la sorpresa y la evasión de los usuarios, ofreciéndoles, además, las garantías y cualidades técnicas propias y necesarias en salas de estas características. Esas han sido las premisas básicas de un proyecto que, respetando la esencia y arquitectura del propio Teatro, ha permitido además una inmensa libertad creativa y decorativa. Algo para lo que Esebé Interiorismo ha confiado en los revestimientos Gerflor, con los que se han pavimentado las zonas más relevantes y características del gimnasio como son la sala de ciclo y cardio, la de peso libre y la zona chill-place.

El espíritu de los años 20

“Hemos pretendido que el edificio, que cuenta de por sí con una marcada identidad propia que le viene de aquella época, recogiera el espíritu de esos años 20 aun enfrentándose a este cambio de uso tan radical. Nos hemos inspirado en esa década loca, de grandes viajes y del exotismo y la exuberancia llegada de otros mundos lejanos. Todo, para cautivar a un cliente premium y exigente que se deja deslumbrar por una atmósfera que hemos querido que sea sugerente y atractiva para que acompañe de forma sofistica durante la práctica de ejercicio”, explica Susana Brogueras.

Otra de las claves del proyecto ha sido potenciar al máximo el espacio existente, intentando en todo momento que la estructura del Teatro quedara reflejada y que sobre ella girara la distribución de zonas del MYST Gym Club. Al tratarse, además, de un edifico modernista que cuenta con zonas protegidas, el proyecto de interiorismo no ha hecho si no poner en valor todos los elementos posibles del mismo y salvar las limitaciones con las que se han ido encontrado a este respecto.

“Después de hacer un estudio previo específico en colaboración con los arquitectos e ingenieros de reparto de espacios, maquinaria deportiva, instalaciones, adecuación a normativa, etc. elegimos dos ideas clave que salpican y unifican toda la estética del gimnasio: el uso del blanco-negro y el juego a través del color-luz”, comenta Brogueras. Esto ha conseguido evocar el mundo de la noche y del espectáculo, tan propio en sí del mítico Teatro, así como provocar emociones y guiar al usuario hacia el interior de las instalaciones desde la misma zona de entrada y, a través de ellas, una vez dentro.

El mayor reto

Uno de los mayores retos del diseño ha sido conseguir que el cliente de calle identificara perfectamente el centro deportivo y bajara hasta la recepción, ubicada en el nivel inferior desde la planta de acceso. Esto se ha procurado a través de la fluctuación en la intensidad de la luz, la aplicación de imagen de marca y la disposición de una ilustración de grandes dimensiones diseñada ex profeso con la indicación de bajada. La luz va haciéndose cada vez más tenue y ya desde esta área encontramos a la vista la zona más noble del Teatro. Es en este punto dónde comienza el color luz.

 

 

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