Inicio Trainer La era del Ciclismo Indoor 3.0 ya está aquí. ¿Preparado?

La era del Ciclismo Indoor 3.0 ya está aquí. ¿Preparado?

En la actualidad, el Ciclismo Indoor (CI) goza de un gran estado de salud en España. Así mismo, en otros países de nuestro entorno, tras un período en el que la actividad había caído ligeramente, ha habido un repunte importante en el último año. Esta situación deriva principalmente de la apuesta de las grandes marcas por ofertar bicicletas “conectadas” y capaces de monitorizar variables de entrenamiento fundamentales para el control de la intensidad, como por ejemplo, la potencia.

Por: Carlos Barbado, Doctor en Actividad Física y Salud. Profesor de Ciclismo en la Universidad Europea de Madrid. Director de “Barbado Cycling“.

El futuro del ciclismo indoor en España.

Nos encontramos ante el Ciclismo Indoor 3.0, refiriéndonos al 1.0 como aquella actividad desenfrenada donde se pedaleaba a toda velocidad al ritmo de la música, sin prestar demasiada atención a otros aspectos del entrenamiento o seguridad del participante.

El 2.0 sería el Ciclismo Indoor en el que se desarrollaron programas de entrenamiento adecuados al nivel de los usuarios, pero donde era muy difícil controlar las variables determinantes de la intensidad del entrenamiento.

Por su parte, el 3.0 sería el Ciclismo Indoor que viene o mejor dicho, “ya está aquí”, donde las bicicletas nos informan de manera precisa sobre el nivel de intensidad a la que está entrenando cada usuario mediante la monitorización de la potencia generada, e incluso nos permite analizar el entrenamiento a posteriori en las app que cada marca ha desarrollado para tal fin, o incluso exportar los datos a otros softwares independientes de entrenamiento en los que el usuario puede extraer datos importantes de su sesión y compararlas con otras sesiones realizadas fuera del gimnasio.

Los pilares del éxito del CI

  • Esencia Grupal: el hecho de practicar actividad física en grupo hace que sea mucho más motivador. De esta manera se genera un entorno agradable para la práctica, se crea un compromiso con el resto de participantes y una relación social muy importante para que el individuo se considere parte de un colectivo que le arrastra hacia la práctica de ejercicio.
  • Música: el hecho de realizar ejercicio mientras se escucha música es un punto muy importante a tener en cuenta. La música motiva al participante y además tiene un efecto sobre la percepción del esfuerzo, disminuyendo la sensación de fatiga y amenizando el entrenamiento.
  • Entrenamiento: en CI, y más aun con las nuevas bicicletas que permiten monitorizar la potencia generada, el control de la intensidad del ejercicio es sencillo. La relación tiempo/intensidad resulta vital para poder estructurar los intervalos del entrenamiento de manera eficaz. Un entrenamiento cardiovascular bien estructurado puede generar adaptaciones en un periodo de tiempo más corto, haciendo que el CI sea un medio de entrenamiento efectivo y con un riesgo de lesión bajo, debido al pequeño impacto articular y muscular que conlleva.
  • Individualización: cada usuario permanece en su propia bici, y es el último responsable de seleccionar la resistencia de frenado y por tanto, la intensidad de su entrenamiento. Esto hace que el CI sea una actividad muy intrusiva, en la que pueden tener cabida diferentes perfiles de usuarios incluso en una misma sesión.
  • Sencillez: aunque el pedaleo requiere de un buen aprendizaje técnico, una vez adquirido, las sesiones de CI no son demasiado complejas de seguir. Las técnicas utilizadas durante las sesiones se basan en diferentes cadencias y posiciones, mientras pedaleamos de pie o sentados. En caso de no ser capaces de seguir el ritmo de los demás integrantes de la sesión, el usuario pasa desapercibido, no frena ni interrumpe el entrenamiento del resto, lo cual reduce la sensación de fracaso en caso de no ser capaz de cumplir el 100% del entrenamiento planteado.

La evolución

Con el paso del tiempo, el CI se ha convertido en una actividad más controlada. Sin perder la esencia que le aportan los puntos mencionados anteriormente, el CI ha evolucionado convirtiéndose en una actividad más tecnológica con la aparición de nuevas bicicletas y aplicaciones que permiten controlar aun más el entrenamiento. Además la gamificación y la realidad virtual, podrían ser las nuevas referencias en un futuro inmediato.

Así pues, el CI actual añade a las anteriormente citadas, las siguientes características:

  • Utilización de bicicletas “conectadas” que aportan información útil para el desarrollo adecuado del entrenamiento, como por ejemplo, la potencia generada, kilómetros recorridos, velocidad, frecuencia cardíaca, etc. El usuario puede acceder a los datos mediante su propio Smartphone, dispositivo receptor tipo Polar, Garmin, Suunto, etc.; o del propio display de la bicicleta.
  • Una vez finalizada la sesión de entrenamiento, el usuario puede acceder a la aplicación propia de la bicicleta, o exportar la sesión a cualquier aplicación de análisis de entrenamiento para analizar los datos de la clase. Así podrá obtener datos como intensidad media (frecuencia cardíaca, potencia, etc.), distancia recorrida, o intensidad en cada uno de los intervalos. Además, esta información puede ser almacenada en su software de entrenamiento o compartida en cualquier red social.
  • Esta “conectividad” estimula a su vez la gamificación de la actividad, por medio de diferentes plataformas que permiten generar “competiciones” o simular escenarios ciclistas, basándose en la monitorización de la potencia generada por los usuarios.

Esta dimensión alcanzada por el CI genera un nuevo escenario donde la actividad se reinventa, y en el que desde mi punto de vista no debe perder la esencia que la ha llevado hasta el éxito, pero sí debe evolucionar y actualizarse teniendo en consideración las nuevas tecnologías, que en definitiva han cambiado todo nuestro entorno en los últimos años, y el CI no iba a ser menos.

Readaptación de la formación técnica

Para que toda esta evolución se lleve a cabo con éxito hay un punto fundamental que debemos tener en consideración. La formación y actualización de los instructores es muy importante.

Por un lado deben conocer los nuevos sistemas de entrenamiento relacionados con el entrenamiento por potencia, estructurar las sesiones en función a estas nuevas variables y saber interpretar estos datos en función a los objetivos planteados en las sesiones de entrenamiento. Por otro lado, deben ser capaces de manejar las nuevas herramientas de control de intensidad y de gamificación de forma eficaz.

A modo de conclusión, podemos afirmar que el CI es una actividad que en nuestro país ha gozado de especial éxito; debido a esto, quizás debamos ser cautos a la hora de modificar en exceso la forma de plantear las sesiones, y creo que es importante que mantengamos las bases fundamentales que han llevado al CI al éxito (entrenamiento, música, grupo, individualización, sencillez…). Aunque bien es cierto que debemos estar abiertos a la evolución progresiva y parece que la llegada de bicicletas “conectadas”, y que aportan información como la potencia generada puede ser una gran baza para que nuestra actividad siga creciendo y permanezca firmemente consolidada como actividad estrella en cualquier gimnasio o centro de fitness.

 

 

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