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El perfil del entrenador “modelo”

Las personas que disfrutan de su trabajo ofrecen un mejor rendimiento. Necesitamos profesionales generosos en el esfuerzo, volcados en ayudar a los demás e interesados en el aprendizaje y el crecimiento. Inspiremos y mostremos al staff dónde queremos llegar.

La vocación del entrenador “modelo”.

Cuando hablamos de vocación en una profesión podemos pensar en un profesor enseñando a los alumnos, un sanitario atendiendo a sus pacientes, un jardinero cuidando las plantas … ¿y por qué no puede ser igual en un club?

¿Qué valores distinguen al profesor, al sanitario y al jardinero? ¿Qué les mueve? Un profesor es generoso en su dedicación porque su objetivo es que los alumnos aprendan. El sanitario respeta a los pacientes, les ofrece cuidados y soluciones a sus problemas, se “alimenta” de la mejora en la salud o el confort de los pacientes. El jardinero ama la naturaleza y disfruta contemplando la belleza de las plantas.

El objetivo del profesor, el sanitario y el jardinero es el crecimiento de los que les rodean y así crecen ellos también. Todos ellos entienden su profesión como una parte imprescindible dentro de un todo, se sienten responsables de su trabajo, entendiendo que son un eslabón más (imprescindible) dentro de la cadena.

Del mismo modo, cada uno de los profesionales de un club puede sentir que gracias a su dedicación, generosidad y amor por su trabajo los clientes mejoran su calidad de vida y su bienestar.

¿Qué pueden hacer los empleados de un club? ¿Qué actitudes han de desarrollar y cómo pueden mejorar su desempeño?

Un comercial escucha, conecta, anima al cliente a disfrutar de los servicios del club, está ayudándolo a conseguir estas metas. Un entrenador transmite al cliente su entusiasmo por la actividad física y sus beneficios, que le van a aportar más energía, relajación y, en definitiva, salud y bienestar.

El foco en el cliente se logra trabajando en equipo, apoyándose y confiando en los demás compañeros, para así atender adecuadamente las necesidades de las personas e incluso anticiparse a las necesidades futuras. Esto exige un compromiso de todo el staff, responsabilidad en su trabajo y llevar a cabo los planes de actuación o protocolos establecidos. Cuanto más se entrena, mejor se improvisa.

¿Cómo coordinar al equipo? ¿De qué forma hacer frente a las distintas situaciones?

Desde la dirección se necesita una comunicación hacia abajo ágil, clara y directa. Esto necesita alimentarse también hacia arriba y establecer un proceso de feedback continuo para asegurarse que los mensajes son entendidos. Incluyendo además la opinión del cliente, que es por y para quién realizamos este trabajo.

En los mensajes y los comportamientos es imprescindible un buen trabajo en equipo, sin dejarnos llevar por el ego de cada componente. Cada uno debe tener claras sus funciones y lo que se espera de él/ella, disponiendo de suficiente autonomía para realizar su trabajo.

Ser buenos en las dos P’s, Paciencia y Perseverancia: los grandes resultados se consiguen con tiempo y, sobre todo, insistiendo, entrenando y perseverando.

Mención especial para los líderes, que se van a ganar la autoridad del staff delegando, confiando y poniendo sus conocimientos y experiencia al servicio de los demás. Deben inspirar desde su vocación y ganas de querer mejorar.

¿Qué distingue a un equipo vocacional?

La clave es el amor y la pasión por el trabajo, querer hacer las cosas bien, responsabilizarse y comprometerse con lo que uno hace. El reconocimiento y el respeto en el equipo son fundamentales para una cultura de trabajo eficiente.

Una persona que disfruta con su trabajo no necesita el elogio y el reconocimiento de los demás, ella misma se siente orgullosa de pertenecer a un equipo y de ayudar a los demás, compañeros y clientes. ¿Cómo trabaja una persona cuando tiene su ego y su autoestima cubierta? ¿Qué actitud tiene con los demás?

 

 

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