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Rafael Cecilio, Presidente de Dreamfit

“Hemos evolucionado de manera contraria a la del resto de cadenas Low Cost”

En Dreamfit acaban de inaugurar su instalación número 13. Están ultimando los preparativos de un centro más que abrirá sus puertas en abril, en Sevilla. A pesar de tener una gran atención a la entrada feroz de los nuevos competidores Low Cost, dicen no asustarse. Se mantienen en el mercado tal y como empezaron: siguiendo el ejemplo de los mejores, con una de las tarifas más bajas y haciendo una fuerte apuesta por la tecnología.

Rafael Cecilio, Presidente de Dreamfit.

body LIFE: Nacisteis en 2010 y actualmente tenéis 13 centros deportivos. ¿Cómo evaluáis vuestro crecimiento?
Rafael Cecilio: Nuestra evolución, vista por otros ojos, no por los nuestros, ha sido espectacular. En 6 años hemos hecho 13 instalaciones, 14 con la que abriremos en Sevilla.. Esto teniendo en cuenta que no tenemos ningún plan de crecimiento establecido. Es decir, no tenemos un fondo de inversión detrás, ni un fondo de capital riesgo, ni un banco…; no tenemos a nadie que nos presione, somos nosotros mismos. Por lo tanto, tratamos de crecer, pero moderadamente, modestamente y racionalmente. Y cuando creemos que nos sale una oportunidad, tratamos de abordarla, siempre que nos lo permita nuestro plan financiero. Pero cuando no salen oportunidades, sencillamente no hacemos
nada y tampoco nos traumatizamos.

b.L.: 2016 ha sido un gran año para Dreamfit.
R.C.: El año 2016 ha sido muy bueno. Ha sido de gran vorágine. Hemos abierto 4 centros, 5 si se cuenta el de Segovia que hemos inaugurado el 1 de enero. Sin embargo el 2017, se plantea más tranquilo. Acabamos de abrir Segovia y en abril inauguramos Sevilla.
También estamos estudiando nuevas propuestas, porque siempre nos ofrecen proyectos, pero ahora mismo no tenemos nada más para el 2017 y tampoco nos preocupa.

b.L.: ¿Y qué os preocupa? 

R.C.: Nos preocupa hacer las cosas bien. Que lo que abramos sea sólido, que sea sostenible, que tenga futuro, que no nos equivoquemos… Y esa es nuestra filosofía. Somos un grupo de empresarios, encabezado por mí que soy el máximo accionista, con máxima
voluntad de permanencia, de vivir toda la vida de lo que llevamos trabajando hace más de 25 años. Pero no tenemos vocación de gran crecimiento. Nuestra filosofía es tratar de ser muy modestos. Como te comentaba antes, nos han hecho muchas propuestas para este año, pero todo está muy raro.

b.L.: ¿A qué te refieres con raro?
R.C.: El mercado está muy difícil. Cada vez tenemos más competidores, hay más gimnasios… Y la competencia, como es lógico y normal, se va notando de una manera importante. El nuestro es un mercado cada vez más maduro. Mientras que hace 10 años era totalmente inmaduro y hace tan solo 5, montabas cualquier cosa y casi ella sola funcionaba. Hoy en día hay que tener mucho cuidado.

b.L.: ¿Cómo tenéis que actuar ante esta situación?
R. C.: Leía hace poco unas declaraciones de Metropolitan, a quiénes tengo una tremenda admiración, en las que decían que hay que hacer las cosas muy bien porque el que no las haga muy bien se va a caer en los próximos años. Y yo soy de los que piensa así. Se ha instalado mucho en los últimos años. No paran de aparecer cadenas con planes de expansión de 40-50 gimnasios. Para que se creen todos estos centros algunos tienen que caer. Y como nosotros tenemos vocación de permanencia y no queremos caer, vamos
con bastante cuidado. Para ello, nos fijamos mucho en los que hacen las cosas muy bien y que llevan muchos años en el sector, como Metropolitan o Paidesport.

b.L.: ¿Vuestra política de precios sí ha cambiado en estos años?
R. C.: Hemos subido muy poco el precio desde nuestro nacimiento. Dreamfit Aluche fue el segundo gimnasio Low Cost que se montó en España. Empezamos con una tarifa de 19,90€, pero nuestra primera subida la hizo el señor Montoro incrementando el IVA
a los gimnasios. Dos años después ampliamos a 24,90€ hasta llegar a los 26,90€ actuales.

b.L.: ¿A qué se deben estos últimos aumentos?
R. C.: En los Low Cost ha habido una evolución al alza de los precios porque las cuentas no dan. No es nuestro caso. Nosotros hemos sido siempre por detrás. Después de Mcfit somos los más baratos. Y si contamos el precio que pagan sus socios por ducharse, podríamos
decir que somos los más económicos. Para nosotros este aumento es más una cuestión de ajustar el precio al servicio que damos y de mejorar la ocupación del centro para que el cliente esté más a gusto. Ya que actualmente tenemos listas de espera en casi todos
nuestros centros.

Sala Fitness Dreamfit Valencia.

b.L.: ¿También vuestro modelo de negocio ha cambiado?
R.C.: Desde el 2010 hasta hoy hemos realizado una cierta evolución al alza en los metros cuadrados de la instalación. El primer Dreamfit tenía 1.500 m² y se nos quedó pequeño, francamente. Nuestra apuesta actual, que no tiene que ser la acertada, es que el avión sea
cada vez más grande para que quepa más gente. Hemos pasado de los 1.500m² a los 3.500 m² y en algún local, como el de Valencia, hemos llegado a superar los 4 mil.

b.L.: ¿Cuál es vuestra inversión media?
R.C.: Nuestra inversión es muy alta. Ronda los 3 millones de euros por centro. Es mucho dinero, por lo que necesitas acertar mucho. De hecho, hemos evolucionado de manera contraria a la del resto de cadenas los Low Cost. Lo normal es gastarse alrededor de 1 millón de euros.

b.L.: ¿Cuál es el centro del que te sientes más orgulloso?
R. C.: Es de justicia que el centro del que más orgullosos nos sentimos sea el primero, sin ninguna duda. Hoy tenemos instalaciones increíblemente maravillosas como la de Alcorcón. Hasta yo cuando visito alguna digo:” ¡Madre mía que gimnasios hacemos!”.
Pero si me preguntas de cuál estoy más orgulloso, ese es Aluche. Dreamfit no existiría si no fuera por el éxito que tuvimos. Es más, muchas cadenas Low Cost no existirían hoy en España si no fuera por Dreamfit Aluche. Aluche fue la inspiración para mucha gente.

b.L.: La tecnología está a la orden del día, también en los gimnasios. ¿Cómo se trabaja desde Dreamfit?
R. C.: Nosotros la consideramos fundamental. La tecnología en general y todo el tema de wearables (herramientas portátiles de control de entrenamiento) son el futuro. Lo que no sé es cómo acertaremos. No me cabe la menor duda que es el futuro, pero aún estamos en plena ebullición. Hay tantas opciones y tan pocas que reúnan los requisitos que todos quisiéramos…

b.L.: ¿Cuáles son estos requisitos?
R.C.: La tecnología está entrando en todos los gimnasios. Cada vez las máquinas son más tecnológicas, se introduce más control y seguimiento del entretenimiento… Para nosotros las instalaciones Low Cost tienen que ir asociadas a la tecnología. Por ejemplo, nosotros fuimos pioneros en introducir las reservas de clases por internet en España.

b.L.: ¿Qué buscabais con este sistema de reservas?
R.C.: Lo pedimos por absoluta necesidad, porque cuando abrimos Dreamfit Aluche había peleas para asistir a las clases. Ahora, gracias a estas reservas sabemos qué hace el cliente en nuestras instalaciones. Esto es importante, ya no solo para darle un servicio al usuario, sino para conocer sus necesidades. Desde que un cliente entra a nuestra instalación tenemos su trazabilidad en el centro (dónde entra, por dónde se mueve, a qué máquina va…). Esto es una parte de la tecnología que aplicamos a nuestros gimnasios y nos sirve para aprender.

b.L.: ¿Y qué opinas sobre los weareables?
R. C.: Estamos muy inquietos con todo lo que está desarrollando Polar. Creemos que todas las marcas que venden maquinaria de fitness están evolucionando muy bien tecnológicamente hablando. Pero, aunque eso es así y es importante, y más en los centros Premium, la gran revolución va a venir por las herramientas que son universales y abiertas, como los smart whatches. En Dreamfit estamos indagando cómo unir esos gadgets a nuestras actividades colectivas y en sala, aunque de momento no terminamos de encontrar la tecla definitiva.

b.L.: ¿Qué opinas de la regulación que plantea el gobierno catalán a los centros 24h?
R.C.: Estoy absolutamente en contra. Si en países más avanzados que nosotros, como EUA, Alemania o Inglaterra, existen este tipo de servicios, ¿por qué no pueden hacerlo en Cataluña? Para mi es ponerle puertas al campo. Es absurdo. Es increíble que estén en esta
deriva. Al final, uno no va a saber si invertir o no en el mercado catalán.

 

 

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