Inicio En primera persona Javier Bonache, CEO de Tuyocoaching

Javier Bonache, CEO de Tuyocoaching

“Tenemos que desaprender muchas cosas”

Se define a sí mismo como una persona tranquila, sonriente, que disfruta las pequeñas cosas: un paseo, comer, viajar, una conversación, practicar deporte… y apasionada de su trabajo como coach de salud y bienestar, de “ayudar a las personas a alcanzar su objetivo o a recorrer un camino marcado por ellos mismos”.

coach en el fitness

Javier Bonache es hijo de dos profesores de universidad, por lo que ha “mamado”, dice en palabras textuales, “la importancia de la educación y del aprendizaje”. Es más, considera que: “estamos permanentemente aprendiendo, para lo cual (y lo que es aún más difícil) tenemos también que desaprender muchas cosas”. Fundador de Tuyocoaching, presta servicios a empresas y particulares relacionados con el mundo de la salud y el bienestar.

body LIFE: ¿Por qué te defines como un coach de salud y bienestar?
Javier Bonache: Para mí la salud es cuidarse, sentirse y estar bien, no solo desde un punto de vista médico, sino también levantarse con ilusión y encontrarse con suficiente energía para abordar los retos que nos aguardan. A esto último le llamamos comúnmente bienestar y qué duda cabe que también es salud.

bL.: ¿En qué consiste tu trabajo?
J.B.: En el ámbito nutricional, mi trabajo consiste en facilitar que cada persona consiga los objetivos que, conjuntamente con un nutricionista, se ha marcado. Para ello me centro en qué es lo más importante para esta persona y en quién se quiere “convertir”. Conectar con sus valores y motivaciones va a hacer que le resulte mucho más sencillo mejorar o alcanzar sus objetivos. De  hecho, si no, a lo mejor no lo consigue porque conseguir un objetivo requiere un cambio en la manera de pensar y comportarse, cambiar a nadie nos resulta fácil. Normalmente cuando una persona se decanta por trabajar junto a un coach lo hace porque ve que hay “luz”, que se puede “accionar el interruptor”, pero no sabe cómo pulsarlo. Son personas que pierden muchísima energía en intentarlo, así que consiste en pasito a pasito, respetando su ritmo, guiarles hacia un foco más positivo, que los clientes confíen en que lo van a conseguir.

bL.: ¿Y en el terreno deportivo cuál es tu tarea?
J.B.: En el plano deportivo el trabajo mental está más instaurado y se han creado distintas metodologías que fortalecen la cabeza. Por lo general el deportista está más familiarizado con esta forma de trabajar, ha oído hablar de ello alguna vez. En este caso hablamos más de superar los límites auto-impuestos, de mejorar el rendimiento, de superar bloqueos, en definitiva de mejorar su confianza que lleva aparejado una mejora en la autoestima. Superarse y lograr metas con las que soñaban desde hace años les produce un sentimiento de bienestar y una alegría que además les impulsa a conseguir retos mayores.

bL.: ¿Estamos hablando de una profesión de futuro?
J.B.: Hablamos de un tipo de profesional que facilita que otros pongan en juego una mejor versión de sí mismos que va a repercutir en su propio beneficio y en el beneficio de la empresa donde trabaja… ¿Cuánto vale para una persona sentirse bien? ¿Y para la empresa que mejore su rendimiento en el trabajo? Hace unos años, disponer de un entrenador personal, de un nutricionista o de un fisioterapeuta estaba solo al alcance de unos pocos y ahora, afortunadamente, después de ver los beneficios las personas están más dispuestas a pagar por un servicio que les ayuda a encontrarse mejor.

bL.: Pero en este caso estamos hablando de algo más integral…
J.B.: Sí, efectivamente. El trabajo mental ha llegado un poco después y en la sociedad aún no se conoce del todo. ¿Qué me hace pensar a mí que va y que irá a más? La opinión de las personas que lo han probado, la manera en que se les ilumina la cara al recordar el recorrido que han llevado a cabo después del “entrenamiento” mental realizado durante meses. La mayoría de los clientes, tanto particulares como empresas llegan a partir de la recomendación de otros clientes anteriores.

bL.: ¿Qué te llevó a ofrecer tus servicios en el sector deportivo?
J.B.: Aquí se juntan dos cosas. Por un lado me encanta el deporte, me gusta practicarlo y pienso que ayuda a entrenar distintas actitudes que luego te ayudan en la vida: esfuerzo, dedicación, resiliencia, compañerismo, superación… Creo que a través del deporte se pueden enseñar una serie de valores que son fundamentales para que una sociedad avance y progrese. Paralelamente y como segundo factor, el deporte y la salud son mercados en auge en España. Del presupuesto de las familias la partida destinada a estos ámbitos cada vez es mayor, está “en la calle” que practicar ejercicio y cuidarse son relevantes.

La importancia de un buen coach para el centro deportivo

bL.: ¿Cuál es tu función dentro de una organización o una instalación deportiva?
J.B.: Mi función consiste básicamente en facilitar que otras personas realicen mejor su trabajo (empleados) o que les sea más fácil cumplir sus objetivos (clientes). A nivel de empleados consiste en trabajar sobre sus áreas de mejora, ayudándoles a descubrir cómo pueden hacer las cosas para ser mejores profesionales. Yo tengo la creencia de que cada persona trabaja lo mejor que sabe y si le convences que haciendo las cosas de otra manera va a obtener unos mejores resultados, dotándole del conocimiento necesario para llevarlo a cabo… ¡voila! Se puede trabajar individualmente o en grupo, sobre motivación (primero la propia, luego ya nos enfocamos en la del cliente que trabaja con el profesional), comunicación, empatía, trabajo en equipo… A los trabajadores del sector deportivo les sobran conocimientos y tienen margen de mejora en las habilidades, en el trato humano que marca tanto en un centro deportivo.

bL.: ¿Y con los clientes de la instalación?
J.B.: Con los clientes consiste en tener convers-ac(c)iones que les faciliten la acción: un proceso de bienvenida al cliente en el que le acompañas en esa incorporación al centro y le haces la “vida más fácil”; talleres en los que trabajas con  ellos el componente “mental” por ejemplo en programas de cambio de hábitos o de control de peso, conjuntamente con profesionales de otras disciplinas; realizar contactos críticos con un cliente que ha realizado una reclamación… ¿cuánto vale para un centro conseguir que un cliente no se dé de baja? Desde el respeto, la humildad y la empatía puedes convencer al cliente de que la mejor opción para él es permanecer en el centro.

bL.: ¿Qué te demandan este tipo de centros?
J.B.: Una de las principales necesidades que demandan los centros deportivos es conseguir que los empleados estén más motivados y trabajen más como equipo. Este tema tiene mucha miga y no es una cuestión específica del sector deportivo. Pensemos en qué necesita hoy en día un trabajador para estar motivado: un buen ambiente de trabajo, objetivos retadores, aprender en su día a día, sentirse respetado por sus compañeros, sentirse partícipe de los objetivos de la empresa o tener confianza con su responsable, entre otros. Es bueno diferenciar entre lo que depende de la empresa y lo que depende del trabajador y aquí lo bueno es que si cambia uno de los dos, el otro se transforma también.

bL.: ¿Cómo se hace esta diferenciación?
J.B.: Si un trabajador llega a trabajar con una sonrisa, tiene buen trato con sus compañeros, se ocupa de ofrecer soluciones distintas, se centra en los objetivos de los clientes y entiende sus necesidades…, está sembrando una semilla que con el tiempo brotará. Imaginemos que simultáneamente varios trabajadores pasan de una actitud más reactiva a este tipo de comportamientos, ¿qué impacto tiene en el resto de los compañeros y en los responsables? Esto hace a los demás “espabilar”, les anima a dar lo mejor de sí mismos. En cada centro esta desmotivación se debe a unas causas distintas y hay que establecer con los managers donde ponemos el foco para mejorar el desempeño de los profesionales.

bL.: ¿En base a tu experiencia, qué están haciendo bien los centros deportivos?
J.B.: En base a mi experiencia en el sector deportivo se está haciendo todo o casi todo muy bien. Los gimnasios que apuestan por un modelo de atención al cliente, con personal específico para cada función, están trabajando cada vez más de forma sistémica, es decir, ofrecen servicios de todo tipo al cliente, ajustados a la necesidad específica que tiene el cliente en cada momento. Están focalizados ya no tanto en la venta, sino en la compra del cliente y esto con un modelo casi 24/7 y a través de distintos canales. Las personas acuden a estos centros y crean un vínculo emocional con los trabajadores y las instalaciones, sienten que están en buenas manos.

Más sobre coaching

Javier Bonache ha colaborado con body LIFE en la elaboración de los siguientes artículos:

  • “Fidelización estratégica”, body LIFE 2/2016
  • “Cómo aumentar la vinculación de tu equipo”, body LIFE 3/2016
  • “Convertirse en un Club de Referencia”, body LIFE 4/2016

 

 

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